jueves, 12 de abril de 2007

¿Te gusta conducir?






Es temprano, unas tenues luces iluminan débilmente la calle. Como cada mañana cobijado bajo mi boina azul salgo de casa para dirigirme al trabajo. Hace frio, como casi todos los días a estas horas. Tras emplear unos minutos en quitar el hielo del parabrisas y calentar un poco mi Toyota, enfilo la avenida Madre Teresa. Las luces de Pristina van quedando atrás. Ya son sólo un recuerdo en mi mente. Ahora, tengo que concentrarme en la carretera. Vigilar atentamente las placas de hielo, averiguar dónde está la separación de los carriles e imaginar dónde termina la carretera y comienza el arcén que no existe. Una densa niebla lo cubre todo. Bueno creo que es niebla, también puede ser que me encuentre camino del cielo. Sí, eso debe ser porque allí al fondo veo una luz, debe ser la puerta del cielo. Con la emoción contenida me voy acercando a la luz. ¡Cuidado Jorge! No, no era la puerta del cielo era un coche tuerto como de costumbre, un poco más y me la doy. Tras este primer aviso trato de concentrarme aún más, fijando los cinco sentidos en la carretera. Si hubiera tenido sentido común también lo hubiera fijado. Pequeños detalles del camino me van indicando dónde estoy. La desviación a Prizren, con su centro comercial. El cruce de la vía del tren, la gasolinera de los delfines, los diversos y tentadores Moteles. Ese Zombie que vestido de negro surge de la nada esperando que lo atropelles engrosando así la lista de los héroes de la liberación. Finalmente abandono la ruta Hawk desviándome por la ruta Stag. La niebla es aún más densa, las placas de hielo más abundantes, la tensión es insoportable, sólo Van Morrison consigue relajarme a traves de la radio. Tranquilo Jorge, ya estamos llegando, ya falta poco. Aún no he acabado de decirme estas palabras cuando superado el cambio de rasante, me encuentro con tres vehículos accidentados. ¡Coño! ¡Cuidado Jorge! ¡Joder, esto no frena! ¡Mierda la dirección se ha bloqueado! Así que sin posibilidad de hacer nada, me convierto en el cuarto vehículo accidentado. La verdad es que nunca fui muy bueno patinando, pero esta vez he de decir que estuve sembrado.

Ya ha pasado el primer susto. Estoy bien, no tengo nada, así que quito el contacto y salgo del coche. ¿Algún Herido? Claro, no contestan, será mejor que lo pregunte en inglés, pero cómo se dice ah sí.... Menos mal no hay heridos. Empiezo a ver los daños del coche y a coger la radio para llamar, cuando me dicen que tenga cuidado. Efectivamente, me aparto para dejar que otros se sumen a nuestra confraternización de vehículos. ¡Vaya! este ha tenido más suerte y no se ha dado. ¡Eh¡ cuidado con esos dos que vienen como locos. Tampoco se han dado pero han quedado empotrados en la nieve, no se como saldrán. El sol aún no ha empezado a despuntar, la niebla sigue siendo nuestra compañera y por fin llegan los chicos de la KPS.
El resto, rutina, ya te lo puedes imaginar, informes, documentación, más informes, otros informes, firma aquí y allí, este último informe por favor, se te ha olvidado firmar aquí. ¿Por cierto has entregado ya el informe?

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