Por unas verdinas
Pudiera parecer, leyendo las numerosas revistas de viajes, que estos debieran ser a exóticos y lejanos lugares y suponer un gran desembolso económico, sin embargo -y aunque en esta ocasión me salgo del circulo de los 300 Km- muy a menudo, desconocemos las ofertas que nos ofrece nuestro pequeño entorno. Esta vez, como digo, excedemos el radio de los 300 Km pero creedme merece la pena. El viernes por la tarde nos dirigimos hacia el Principado de Asturias y aunque la hora de salida no es la más idónea, en ningún momento se hace pesada la conducción. Es curioso ver cómo cambia el colorido a lo largo del recorrido, de los campos de cereales y pinares castellanos, hasta la cuenca astur-leonesa de la minería. Especialmente llamativa es la caída de la tarde sobre el Embalse de los Barrios de Luna, donde dan ganas de pararse y disparar mi Nikon. En esta ocasión, el grupo no es el habitual sino una reunión de antiguas amigas del colegio de Ana, que llevan tiempo sin verse. Ellas se cono...