sábado, 14 de marzo de 2009

Mientras voy en bici


No, en estos momentos no estoy camino del contenedor, sino sobre mi bicicleta. Bueno, esto tampoco es posible, no es fácil conducir y escribir al mismo tiempo ni siquiera en una MOLESKINE. Lo que quiero decir, es que el desarrollo ideológico de estas líneas ha sido mientras iba a trabajar en mi bicicleta. Y posiblemente por ir en bicicleta es por lo que haya empezado a pensar en cómo ha cambiado el empleo de la bicicleta con el paso de los años.

No hace tanto, la bicicleta era un medio de transporte habitual en nuestra geografía e incluso en el ámbito militar existían unidades de ciclistas. Pero por algún motivo, en algún momento, la bicicleta pasó a ocupar un segundo plano, dando paso a los ciclomotores y coches. Empezó a considerarse algo pobre, síntoma de escaso poder adquisitivo. Todo aquel que quería mostrar su status social debía abandonar la bicicleta y optar por un coche.

En los años 60 la bicicleta estaba prácticamente en desuso, relegada a los carteros y a los pueblos. Sólo los niños disfrutabamos de tan maravilloso regalo, aunque únicamente si teníamos la suerte de contar con un lugar fijo de vacaciones, pues no era fácil transportarla de un lugar a otro. Al menos, hasta que en los 70 aparecieron las plegables. BH, ORBEA, GAC... todas las marcas sacaban al mercado sus modelos, incluso con colores metalizados.

Curiosamente, años más tarde, cuando España entró a formar parte de los países de la cultura del bienestar, vuelve a popularizarse la bicicleta pero con un nuevo enfoque. Su uso se convierte en lúdico y deportivo. Aparece la bicicleta de montaña, se busca el ejercicio en un entorno natural. Tener una bicicleta. Lo que antes era síntoma de bajo poder económico se convierte ahora en expresión de poder, bienestar, modernidad y compenetración con la naturaleza y la vida sana. Con la llegada del buen tiempo, vemos como nuestras carreteras y caminos van llenándose de ciclistas con llamativos atuendos, empeñándose afanosamente en perder esos kilos de más ganados a pulso durante el invierno.

El nacimiento del nuevo siglo ha vuelto a introducir un cambio en el mundo de la bicicleta. El aumento del precio del crudo, el cambio climático o el exceso de contaminación han llevado a nuestros alcaldes a impulsar la bicicleta como medio de transporte. Poco a poco se van aumentando los kilómetros de carril bici. Sin embargo su uso sigue siendo, pese a todo, eminentemente deportivo y el Día de la bicicleta no pasa de ser una anécdota en el calendario.

Llevo ya casi dos años en Alemania y lo que al principio me sorprendió, ahora lo veo de lo más natural. Aquí en Alemania -o al menos en Münster- desplazarse en bicicleta es síntoma de normalidad, de estar plenamente identificado e integrado en la vida social. Niños, jóvenes y ancianos; hombres y mujeres; en pantalón, con corbata, tacones o minifalda; en verano y también en invierno; llueva o nieve.

El uso de la bicicleta es generalizado, pero evidentemente determinados factores permiten este uso. En primer lugar el terreno, completamente llano. Acordaos del esfuerzo que suponía subir por la calleja de Arna o la Cañía. En segundo lugar la climatología, que aunque fría y húmeda en invierno, permite en verano ir de un sitio a otro sin terminar empapado de sudor. Imaginad ir a trabajar un siete de julio en Sevilla.

Pero, posiblemente por encima de estos dos factores esté la mentalidad. No rígida, pero si respetuosa. El ciclista tiene preferencia y está especialmente protegido en caso de accidentes. Dispone de carriles y aparcamientos específicos por toda la ciudad con un sistema de señales y semáforos propios. También el ciclista debe cumplir con su parte del contrato. También él debe respetar las normas de tráfico y circular por su derecha, no conducir sin manos, llevar luces y no hablar por el móvil, pues el incumplimiento puede llevar consigo una multa o incluso la perdida de puntos en el carné.

En fin, ya llego a mi trabajo y aparco mi bici así que dejaremos estos pensamientos para más adelante. Igual a la vuelta se me ocurre otra cosa. Un abrazo

1 comentario:

jesus dijo...

Tio que tal ??
Admiro la gente que escribe, mas que nada por que saben aprovechar el tiempo.Mejor que yo seguro.
Por aqui todo va bien, con ganas de acabar, en el ultimo mes que ya ha llegado, se hace jodio pero se aguanta.